M:.R:.G:.L:. Campeche

Historia de la Dig\ Leal y Resp \ Log\ Simb \ “Joaquín Cuevas Medina No. 8”.

 

 

 

 

En el proceso de evolución humana, como ente social, el hombre encontró un sin fin de interrogantes relacionados con el medio físico en el que se desenvolvió; al tratar de responder a sus cuestionamientos empezó a estudiar, analizar, descubrir y filosofar a cerca del porque de los objetos y fenómenos que eran parte de su vida cotidiana; fue entonces que comprendió que para llegar a respuestas más profundas debía organizarse y compartir los conocimientos adquiridos con los de sus semejantes, ante lo cual dio principio a la conformación de los primeros grupos, cultos, sociedades, etc.; dentro de las cuales surgió el análisis, estudio y comprensión de todo aquello que cuestionaba el hombre; estos grupos fueron los depositarios y trasmisores de los conocimientos alcanzados, y muy probablemente estas asociaciones primitivas fueron las precursoras de la masonería.

 

Las diferentes culturas, que surgieron después de la conformación de las primeras sociedades fueron las herederas del conocimiento antiguo, el cual había estado resguardado por agrupaciones que estudiaron los misterios de la creación, vida y muerte humana, desde puntos de vista místico-religiosos-científicos, que fueron absorbidos por las primeras asociaciones secretas, como las surgieron aproximadamente en los años 3000 y 2000 antes de cristo, en las civilizaciones Hindú, Egipcia y Mesopotámica; las cuales fueron las encargadas de estudiar y difundir, de una forma discreta los conocimientos ancestrales; posteriormente después de la expansión griega sus preceptos nutrieron a las escuelas herméticas helénicas y los pueblos de medio oriente.            Al caer estas regiones en poder de los romanos estas sociedades se esparcieron por todo el imperio y por ende penetraron en Europa.   Con la caída del Imperio Romano y el surgimiento del cristianismo los antiguos cánones pasaron a grupos como los Templarios, quienes fueron los encargados de custodiarlos y trasmitirlos a las nuevas generaciones.

 

Puede considerar como el antecedente directo de la Institución masónica las corporaciones denominadas “Colegia Artifirum et Colegio Tabrorum” instituidas por el legislador Pompilio 800 años antes de cristo[1], las cuales fueron desarrollándose hasta llegar a la edad media donde los gremios de constructores cobijaron en su seno las enseñanzas arcaicas.             Para los albores del siglo XVIII sesionaba en Inglaterra un taller en la posada del Ganso que trabajaba de una forme especulativa, esta logia tenia el nombre de “Antíquista No. 2”[2], la cual propició la creación de otras, pronto un grupo de masones concibieron la necesidad de constituir un poder central y director que regulara las acciones de la agrupación, lo que dio como resultado la creación de la primera Gran Logia Regular del mundo, que vio luz el 24 de junio de 1717[3]; cinco años más tarde fue comisionado el hermano James Anderson, para que con base en los documentos más antiguos redactara la Constitución masónica, la cual lleva su nombre y, que fue aprobada en el año de 1723 en Londres[4]; esta sirve de base a los actuales grupos de masones distribuidos por el mundo.

 

De las islas Británicas la reestructurada sociedad se difundió por todo la tierra; España fue uno de los primeros reinos donde se instaló, para el año de 1728 ya trabajaba la Logia de Cádiz y, en 1780, auspiciado por el Conde de Arana, ministro de la corte de Carlos III; surgió el Gran Oriente Español[5].       Las ideas liberales difundidas en el imperio ibérico y el resto de Europa, contribuyeron a la aparición de los primeros talleres en América.

 

Francisco de Miranda forjó la idea de formar una logia que instruyera las mentes americanas, por lo cual constituyó, en Londres, la “Gran Reunión Americana”; taller que formó a personajes como Simón Bolívar, Teresa de Mier y Terán, José San Martín, solo por mencionar algunos, estos fueron los encargados de instaurar las primeras logias en el nuevo continente.

 

En México llegó la institución a finales del siglo XVIII, cuando un grupo de jacobinos franceses trajeron el rito yorkino, pero formalmente fue instaurada por Enrique Muñiz en la casa No.5 de la calle de las Ratas (actualmente Bolívar núm.73), en la ciudad de México en el año de 1806. Desde la capital del virreinato se extendió al resto de la Nueva España; jugando un papel decisivo en la conformación de la nación mexicana.

 

En los primeros años de la Republica la masonería cobró fuerza y empezaron a aparecer talleres por toda la geografía nacional, una de los primeros fue el instaurado por Guadalupe Victoria, en Jalapa y que respondió al nombre de “La Gran Legión del Águila Negra” (1823).      Con el apoyo del embajador de los Estados Unidos, Joel R. Poinsett, tomó impulso el rito yorquino, lo que originó que algunos mexicanos encabezados por Guillermo Gardet, José Ma. Mateos y Carlos Rinaldi fundaran el Rito Nacional Mexicano libre e independiente en su régimen interior respecto a otros ritos, como lo es la Nación Mexicana a las demás potencias; durante la siguientes décadas las divisiones entre masones afectaron la vida nacional, pero en el ocaso del siglo XIX, la institución empezó a reorganizarse y tomar otros matices.

 

El 21 de diciembre de 1860 fue fundado el “Supremo Consejo del Rito Escocés Antiguo y Aceptado”; para octubre de 1865 los cuerpos masónicos fueron organizados en la “Gran Logia del Valle de México” y, en 1868 se fundó el Supremo Consejo de Grandes Inspectores Generales del 33, último grado del R:.E:.A:. y A:, en el seno de esta institución se le dio cabida a todos los masones sin importar el rito al que pertenecían; sin embargo, el escocés mantuvo su espíritu religioso manifiesto en su lema “A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo”, mientras los nacionales sostuvieron su tendencia ateísta en el apotegma “Al triunfo de la verdad y al progreso del género humano”. Esta división terminó cuando en 1875 el Convento de Lausana decretó el desconocimiento del Rito Nacional Mexicano, lo que provocó el desplome de esta institución a nivel nacional y en consecuencia la preeminencia del Rito Escocés, el cual para 1890 conformó la Gran Dieta Simbólica de la República Mexicana, la cual se instaló como el máximo cuerpo masónico nacional.  Con el devenir histórico y la expansión de la institución en todo México surgió la necesidad de conformar Grandes Logias que fueran las encargadas de controlar la masonería regionalmente, al incrementar estas su numero y con fines administrativos surgió, en el IV Congreso Masónico, “La Confederación de Grandes Logias Regulares” (1952), posteriormente en 1987 fue constituida “La Confederación de Grandes Logias de la República Mexicana, cuerpo que rige actualmente los destinos de la institución a nivel nacional.

 

Otro paso significativo de la institución dentro de la sociedad mexicana se dio cuando el 24 de agosto de 1891, en el callejón del Ratón de la ciudad de México, fue instaurada la primera Logia femenil del país, denominada “Margarita Maza de Juárez”, la cual propició la creación de la orden nacional “Estrella Nacional”[6].

 

En Campeche penetró la masonería al mismo tiempo que ingresó al Virreinato de la Nueva España; para el año de 1817 se tiene conocimiento que trabajaba un taller en el puerto de Campeche denominado "Reunión de la Virtud No. 9"[7], según la historiografía regional fue el segundo establecido en el país y, trabajó bajo el rito yorkino con patente de Luisiana; muy posible mente fue instaurado por Lorenzo de Zavala, liberal yucateco, quien según historiadores de la época fue iniciado durante su estancia en presidio de San Juan de Ulúa[8], por emigrados españoles que se encontraban cautivos en aquel presidio, y quien se dedicó a instalar talleres en la geografía de la Gobernación de Yucatán.     Otro importante precursor de la institución en la península yucateca fue el prebístero José María Alpuche e Infante quien fundo varias logias en la región[9].

 

Prueba fidedigna de que la institución empezó a consolidarse en tierras yucatecas la encontramos por medio de un folleto titulado “Poema anónimo al sectario frac-masón” impreso en Mérida, Yucatán en el año de 1822[10] y, que denota, de una forma denigrante, el temor que algunos católicos tenían acerca de la expansión de la masonería.

 

Según el historiador regional Molina Solís, la Institución masónica se vio enriquecida por repatriados españoles quienes habían naufragado en el barco español “Efigenia” frete a las costas del barrio de San Román y que promovieron el establecimiento de talleres en Campeche y en general en toda la península, recuérdese que para esos años Campeche era un Distrito del Estado de Yucatán y competía en importancia con la capital de la gobernación; un segundo grupo de iniciados ibéricos ingresó a territorio campechano, después de que la Cortes de Cádiz fueron abolidas y los Diputados integrantes de ellas fueron perseguidos, por lo cual buscaron protección en las colonias españolas de América. Estos grupos tomaron parte fundamental en el desarrollo de la política regional, la mayoría de ellos compartían los preceptos liberales lo que los orilló agruparse en la “Sociedad de San Juan”[11], asociación que se considera como el germen de los partidos políticos yucatecos y de donde los masones regionales impulsaron sus preceptos masónicos; como el apoyo a la instauración del régimen federal y las ideas liberales, muestra de ello estuvo inserta en la segunda Constitución particular del estado proclamada en 1841, en la cual aparecieron por primera ves en la República conceptos como la libertad de expresión y cultos[12], adelantándose por más de una década a la nacional de 1857.

 

El desarrollo posterior de la institución en Campeche no es claro, pero hay indicios que sugieren que en la década de 1870 a 1880 trabajó una logia denominada “Regeneración”[13]; la cual abatió columnas en una fecha no conocida de 1880. El dato más antiguo y preciso que se conoce del funcionamiento de un taller es el correspondiente al lunes 20 de octubre de 1890, cuando en un local de la calle de la Paz (hoy calle 61) fue celebrada la instalación de la R\ L\ Simb\ ”Regeneración 127”, que trabajó bajos los auspicios de la Gran Dieta Simb\ de la República Mexicana y cuyo cuadro de DDig\ y OOf\ quedó organizado de la siguiente forma: Maestro: Francisco Cárdenas, Primer Vigilante: Joaquín L. Atoche, Segundo Vigilante: Francisco Pino, Hospitalario: Valentín de la torre, Orador: Leandro Caballero, Tesorero: José M. Quintal, Secretario: Gustavo Martínez Alomía, Maestro de Ceremonias Marcelo Gómez, Primer Experto: Roque Buenfil, Segundo Diacono: José H. Morales, Porta Estandarte: Ladislao López, Guarda Templo: Jesús Campo y Ecónomo: Demetrio Medina[14].       Este taller estuvo en pie por algún tiempo pero entre los años de 1900 a 1910 dejó de trabajar; unos años después el 26 de julio de 1912 fue fundada la logia Valentín de la Torre No. 1, que estaba ubicada en lo que actualmente es el hotel Castelmar; laboró por espacio de 7 años; después de ello y por espacio de una década no se conoce actividad alguna de la institución en Campeche, pero el 10 de octubre de 1923 la Valentín de la Torre volvió a levantar columnas pero esta vez con el No. 6; otra dos logias que surgieron en los años subsiguientes fueron las denominadas Pablo García No. 2, fundada el 3 de marzo de 1928, y Universo No. 3, erigida el 10 de marzo de 1928.         Más tarde cambiaron sus nombres por Pablo García No. 9 y Universo No. 7, estas tres logias constituyeron el 23 de abril de 1928 la Gran Logia Campeche, la cual se ubicó en la calle Bravo No. 1 del barrio de San Román; recinto que hasta la actualidad alberga a la mayoría de las Logias de la ciudad de Campeche.

 

Placa conmemorativa de la fundación de la “Gran Logia Campeche”

Placa conmemorativa de la fundación de la “Gran Logia Campeche”

Estandarte de la Gran Logia Campech

Estandarte de la Gran Logia Campeche

 

 

Panorámica del Templo masónico de San Román

Panorámica del Templo masónico de San Román

 

El interior del estado también ha tenido presencia masónica destacándose las Abelardo Cabrales Domínguez No. 12 fundada en Palizada (1945); Nueva Luz No. 4 (1958), Luz y Verdad No. 5, y Benito Juárez No. 3 de Ciudad del Carmen; y Xkalumkin de Hecelchakán ya desaparecida; solo por mencionar algunas.

 

La aportación de las mujeres campechanas en nuestra institución también se hizo presente cuando fue creada La Logia femenil “Beatriz Castillo Ledón No. 6” cuya carta patente la expidió la Gran Logia Alma de Anahuac; su primer Venerable maestro fue la Q\H\  Sara Estela Tamez de la Cabada.

 

Actualmente El Gran Oriente de Campeche está compuesto de las siguientes Logias:

 

Valentín de la Torre No. 1,

Universo No. 7,

Joaquín Cuevas Medina No. 8,

Ramón Rodríguez Miss No. 11,

Francisco Duarte Sánchez No. 17,

Gaia No. 18,

Acuario No. 22

Itzamna No. 25

Jorge Luis Pérez Mendicuti No 28

 

Raúl Martínez Hernández No. 6…                De Escárcega.

Abelardo Cabrales Domínguez No 12          De Palizada.

Fortaleza y Lealtad No. 15….                                   De Escárcega.

Jaina No. 23…                                              De Hecelchakán;

Chakan-Putun No. 24…                                 De Champotón;

Enrique Maldonado No. 26…                                   De Candelaria

 

DE CIUDAD DEL CARMEN CAMPECHE:

Benito Juárez No 3

Luz y Verdad No 5

Discernimiento No 14.

 

[1] ZALDUA, MARTINEZ, Ramón; Historia de la Masonería en Hispanoamérica,¿es una religión la masonería?; segunda edición, pp. 5-6.

[2] Ibid., p. 8.

[3] ZALDIVIA, Op. Cit., p. 8.

[4] Ibid., p. 10.

[5] Ibid., p. 11.

[6] Periódico El Reproductor Campechano, No. 165, del 20 de noviembre de 1891, p. 3, Col. 3.

[7] Diccionario Enciclopédico Ilustrado Laguna de Términos, p. 625.

[8] ANCONA, Eligio; Historia de Yucatán, Tomo I,  p. 118.

[9] MENENDEZ, Carlos; 90 años de historia de Yucatán (1821-1910), pp. 413-414.

[10] Archivo General del Estado de Campeche, Fondo: Reservado, Caja: 2, Exp.: 1

[11] BETANCUR, Antonio; Yucatán una historia compartida, pp. 34-37.

[12] Cfr. Art. 7 Frac. 9 y Art. 79 de la Constitución particular del Estado de Yucatán  sancionada el 21 de marzo de 1841.

[13] Cfr., Periódico La Discusión, órgano oficial del gobierno del Estado de Campeche, No. 651, del 31 de octubre de 1876, p. 4, Col. 3.

[14] Periódico El Reproductor Campechano, No. 119, del 2 de noviembre de 1890, p. 3, Col. 2.